El deseo y la cuarta dimensión
15:16, 03 de junio,
Estoy sentado en la terraza de un café, no sé las calles pero estoy en el centro, pero no importa nada de eso, lo importante es que terminé de comer con mi nuevo padrino, podría decir NA o AA, es igual, pero más allá de la comida y todo, lo que me urge escribir es el mensaje de fondo:
El deseo.
Es la base de todo, es tan simple como desear; todo empieza con lo fundamental: desearlo.
Estuvimos hablando durante la comida, pero yo callaba más de lo que hablaba para buscar la sabiduría en sus palabras.
Me platicó un poco de la cuarta dimensión y fue super interesante porque tiene muchísima razón: en la tercera dimensión está el ego y lo material y el querer ser y todas esas cosas que "el hombre promedio" se la pasa buscando, pero en la cuarta, nada de eso es necesario; ya no importa el poder ni el prestigio, va más allá… Él llamó a esa cuarta dimensión la espiritualidad.
Me platicó –y al tiempo que me lo platicaba me hacía sentido– que la gente juzga a todos aquellos que "tienen espiritualidad" por no tener riquezas, lujos, relojes o coches, sin prestar atención a que nada de eso es tan valioso como lo que en realidad poseen, siendo esta la espiritualidad misma, alejada de todo ostento material.
Jovanny, un colombiano de 60 años con 36 de programa, me recibió en el grupo de Narcóticos Anónimos Renacer de Madrid, instalado en una de las aulas de la Iglesia de San Jerónimo el Real, a espaldas del Museo del Prado y a un costado del edificio de la Real Academia Española, con un abrazo como solamente los que hemos salido del infierno podemos abrazarnos. Inmediatamente noté su acento colombiano y lo primero que me dijo fue que él tiene más de la mitad de su vida viajando por todo el mundo. Ahorita tiene 4 meses que llegó a Madrid, con su esposa y me platicó que vive en una tienda de campaña en un parque, me invitó a pasar un par de días con él y me contó también que tiene una tienda de campaña nuevecita.
Después, me platicó que tiene ahijados por todo el mundo, dice que como seiscientos. Que ha apadrinado a gente de todos los países y de todas las clases, incluyendo empresarios multimillonarios y deportistas.
Me contó que no conoció el amor de familia hasta que llegó a Alcohólicos Anónimos, porque sus papás lo botaron a la basura, entonces "fue niño de Pablo" y él era el único niño autorizado a entrar a "lavar" a los cuatro caballos más caros de "Pablito", en la Hacienda Nápoles.
Me contó que él conoció también el celular y el internet hasta que llegó al grupo, y que una vez escuchó a un compañero contar de unos viajes y que en ese momento él supo que quería viajar por todo el mundo, así que le preguntó al compañero que cómo hacía y que le compartió unos trucos… "lo más importante, marica, agarra una maleta y mete dos franelas, si tienes pasaporte bien, y si no, ¡camina!, es todo, empieza a caminar y solo se te irá presentando el camino" y bueno, acá está en Europa después de 24 años "caminando".
Me contó que un día en una reunión conoció a un compañero que lo invitó a desayunar, y que en el desayuno, se enteró que era Facundo Cabral y lo contrató como "carga maletas".
¿Le creo? Aquí hay dos cosas importantísimas: la primera, el ser miembro de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos va más allá de temas de egos, es ser compañero, es conocer gente de cualquier clase social o actividad y ellas quedan fuera, dentro de un grupo no hay personalidades, solamente hermanos de dolor y náufragos que se aferran al mismo barco, así que sí, podría ser posible que haya conocido e incluso trabajado con Facundo Cabral.
La segunda, es que, en sus palabras encuentro fe y esperanza, así que me conviene creer que las vivencias que ha tenido han sido las adecuadas para que él hubiera estado en el momento que yo decidí cruzar la puerta de NA en un continente que no es el mío para buscar el calor de la gente ha sobrevivido a las tinieblas.