Llegada a Ošljak
Llegada a Ošljak. El ferry nos deja en un muelle diminuto con un cartel azul y blanco que anuncia el nombre de la isla. Detrás, casas de piedra y tejados terracota trepan por la colina entre olivos y cipreses. Hay un pequeño chiringuito improvisado con toldos, una sombrilla rastafari, mesas rojas. Botes amarrados al muelle. El Adriático quieto, transparente. Cielo sin una sola nube.