← volver2026-06-18 · 17:13 🇭🇷 Zadar, Croacia

Piratas, órganos y puestas de sol en Zadar

Ayer fue un día cool.

Me senté toda la tarde a escribir, me hice amigo de los meseros y la última cerveza (sin alcohol) me la invitó uno de ellos, español. – Esta va por cuenta de la casa– ¡Muchísimas gracias! – Joder, no es nada, tío.

Se siente chingón cuando me invitan una cerveza. Esta es la tercera que me invitan en Europa. La primera fue en Limbo, cortesía de Angelito, la segunda en Valencia, por cuenta de la Bartender de República Dominicana y la de ayer.

Fui a comprar una playera de Croacia porque jugaron contra Inglaterra, y como me sentí tan bien aquí, tenía que tener puesta la playera. Escogí la primera que encontré, el 10, correspondiente a Luka Modrić.

Caminé por "el malecón" (no sé si acá también se llame así, obvio en croata jaja pero me refiero al término) hasta llegar al órgano del mar. Resulta que después de la segunda guerra mundial esta costa quedó hecha mierda (como la gran mayoría de Europa) pero hicieron mil intentos por reconstruirla, hasta que a un wey se le ocurrió poner un órgano que fuera tocado con las olas y suena increíble. Nunca habrá dos melodías iguales. Jamás. En el recorrido vi a un chavo haciendo burbujas y se veía padrísimo. Le hice un par de videos y tomé algunas fotos con la puesta de sol como fondo.

Escuché que aquí era la puesta de sol más bonita del mundo, y tal vez tenían razón. Lo mismo decían de la de Holbox y también tenían razón. Creo que la puesta del sol más bonita del mundo es la que se puede ver.

Después de que se metió el sol regresé corriendo al hostal para dejar mi laptop, cambiarme y regresar al lugar donde uno de los meseros me dijo que se pondría bien para ver el juego. Estaba atascado, calles super angostas y muchas mesas afuera, además, creo que todo Zadar estaba en el mismo lugar así que era casi imposible caminar pero Dios me puso una mesa vacía entre el paso de dos calles así que no había mucha gente y me pude sentar un rato, aunque las pantallas me quedaban lejos.

0-1 Inglaterra y el silencio de los croatas me impresionó. Llegó el empate y todos se animaron mucho, fue rarísimo. 1-2, y lo mismo, silencio. 2-2 y se escuchaban más copas, risas y tintineos. 3-2; silencio. 4-2, el silencio fue inminente, excepto para uno que otro grupo de ingleses que andaba por los bares.

Casi para terminar el partido y entre cientos de personas, unos ojos conocidísimos: era Lili, la vecina de la cama de abajo. Me acerqué a ella y estaba Luci, así que ya tenía con quién terminar de ver el partido, pues estaban reunidos varios del hostal. Lo misterioso de "vivir" en hostales es que te puedes unir a los planes de los demás huéspedes y siempre serás bienvenido, todos somos como parte de un barco, es increíble.

Le pedí disculpas en tono de broma a Lucie por apoyar al equipo rival, pues ella es de Inglaterra, y me dijo que estaba perfecto, que no apoyaba a su equipo porque siente que los ingleses son sumamente racistas y no está a favor de eso.

Terminó el partido y nos quedamos un rato ahí, después nos fuimos a caminar ellas, Amadeus (otro alemán) y yo.

Paseábamos tranquilamente por el casco antiguo, por las calles diminutas, por el malecón y seguíamos callejoneando sin prisas, sin rumbo y sin preocupaciones, hablando de todo y de nada, cualquier tema se convierte en una conversación profunda cuando no tienes a nadie más que a los extraños con los que compartes el tiempo.

Lili empezó su viaje en Japón, estuvo ahí durante tres semanas sola, luego se encontró con su mejor amiga en Tailandia y después fueron a Vietnam. De Vietnam se vino a Zadar y hoy vuela de regreso a Alemania. Vive cerca de Hamburgo. Tiene 20 años, está toda tatuada y tiene unos ojos turquesa preciosos. Rubia, blanca, es como la definición de mujer europea. Obviamente de alma libre y sin ataduras de ningún tipo.

Amadeus es de Alemania, su mamá es de Venezuela, también se va hoy, pero el va a Bosnia y Herzegovina a trabajar en un taller de alfarería, dice que lejos de las redes sociales, como se hacía tradicionalmente desde hace siglos. Su plan es llegar a Japón por tierra, qué nivel de aventura. La mejor parte: pasar por una zona donde se están librando dos guerras y lograr sortearlas. Al norte la guerra de Ucrania contra Rusia y al sur Siria, Irak e Irán. Me platicó que va a intentar navegar para cruzar el mar.

Lucie, estuvo en Budapest y luego acá, mañana se va a Zagreb y de ahí vuela de regreso a Liverpool. También tiene unos ojos brutales, más tirándole a azul que a turquesa.

Una de mis partes favoritas fue cuando íbamos de regreso al hostal y Lucie me hizo una pregunta, pero como su acento es de inglés británico, me cuesta entenderlo… –What you said?– y se carcajearon los tres. Lo voy a decir en español pero obviamente su respuesta fue en inglés… QUE SI QUIERES IR, A SALTAR ILEGALMENTE ENTRE LOS BARCOS. Y obviamente me cagué de risa porque la primera vez lo dijo rápido y bajito, primero se lo preguntó a ellos y como ellos dijeron que sí y como yo venía en mi pedo me lo había preguntado a mí, igual, quedito y entonces lo tuvo que gritar. Obvio les dije que sí pero pensé que estaban jugando hasta que se metieron a un yate enorme y recorrieron los pasillos y se asomaron por el segundo piso, pero yo me quedé afuera.

Estoy de acuerdo que en este viaje estoy haciendo cosas para vencer mis miedos pero esta vez era mejor tener miedo jaja preferí no vivir esa aventura a que pudiera ser deportado.

Del segundo barco, Amadeus salió con una cerveza y dijo que oficialmente se había convertido en un pirata. Seguro a él ya se le olvidó pero si yo lo hubiera hecho, ya me estaría tatuando el Queen Anne's Revenge de Barbanegra. Fue un momento padrísimo porque para mí, sí fue un verdadero pirata, wow.

Regresamos al hostal y nos fuimos a dormir.

Hoy el punto de encuentro fue en la terraza de fumadores, y de ahí caminamos a la playa, pero las playas de aquí son rarísimas. Pasamos ahí toda la mañana, ellas se fueron a nadar y yo me quedé escribiendo y trabajando, no me llamó la atención meterme al mar, tal vez más tarde lo haga.

Cuando íbamos de regreso al hostal, Amadeus dijo que se sentía raro despedirse de las personas y de las vacaciones y tener que regresar a la rutina, aunque no tiene una rutina porque va a llegar a Bosnia y Herzegovina buscando algo, pero ya no va allá en plan de turismo. Lucie dice que ya quiere renunciar a su trabajo y dedicarse a dar clases de inglés por el mundo, así podría seguir viajando.

Me di cuenta de algo, todos los que viajamos estamos en una búsqueda constante de algo. No sé de qué, ni ellos tampoco, pero perseguimos algo. Siento que es un poco como el truco del caballo y la zanahoria pero en versión espiritual, aunque quien coloca el cebo delante de cada uno es nuestro yo interior, y es el mismo yo quien está persiguiéndolo. Muy raro.

Por ahora regresamos al hostal, Amadeus y Lili se van, cada uno en dirección opuesta pero hacia el mismo lugar.

Lucie y yo nos quedamos, pero yo seguiré buscando.