← volver2026-06-08 · 23:57 🇪🇸 Quatre Carreres, España

Trenes veloces, anchoas y litera de abajo

Hoy llegué a Valencia en un tren de alta velocidad, 285 km por hora con rumbo al este desde Madrid.

Llegué a las 15:30, un calor como de 36 grados y sol a tope. Tomé un Uber desde València Joaquín Sorolla hasta el hostal y el pakistaní me preguntó que qué tal iba la cosa en México, así que aproveché para decir que el gobierno de López Obrador y Claudia Sheinbaum es una mierda. Uso cada oportunidad que tengo para decir que son unos imbéciles.

Después de hacer el check in fui a comer a un bar muy tradicional muy cerca. Lasaña como primer tiempo y estofado como segundo, rematado con una tarta de manzana y un "solo" (espresso) para terminar. Delicioso todo.

De ahí regresé al hostal un rato y después de fui a la Catedral. El centro de Valencia es precioso. Estuve caminando, tomando fotos y "estrené" mi Praktica BX20, espero que las fotos no salgan quemadas. Es mágico tener que componer, preparar, exponer y rezar por que salga bien la foto. Con 36 disparos por rollo, cada click merece ser una historia que contar, bien compuesta, bien expuesta y bien planeada. Tiene mucho más sentido que disparar por disparar.

Después de caminar por el centro me paré a comer unas anchoas del cantábrico y la chava que atendía, una Dominicana muy agradable me contó lo bien que la pasó cuando fue a Ibiza. Me tomé una cerveza con las anchoas y ella me invitó otra, porque dijo que le hice la tarde ya que había estado muy sola, y entonces tuvo con quien platicar, entretenerse y tener una conversación muy agradable. Creo que fue recíproco. Al final aproveché un descuido de ella para dejarle 5€ y pagársela. Valoro mucho el gesto.

De reseros al hostal tomé un camión para evitar caminar treinta y cinco minutos de subida, pero antes pasé por más anchoas enlatadas, cerveza tostada 0.0 y unas mini tostas rectangulares. Una de las cuatro latitas se fue mientras escribía esto, las otras tres son para el desayuno y el almuerzo.

Este hostal es muy bonito, tiene aire acondicionado y está bastante amplio, y lo mejor, es que me tocó la litera de abajo. Es increíble la alegría que se siente cuando te toca la litera de abajo, son de esas pequeñas cosas que te hacen valorar, por lo menos a mí me pasó, cuando me salía de casa, viviendo en Guadalajara y me iba a Bohostel.

Hablé con Luca y también hablé con Emilia y mamá.

Aunque trato de no engancharme, estuve en un mensajeo con Eunices, y terminé bloqueándola. No me gusta tenerla bloqueada pero tampoco me gusta tener que estar leyendo sus mensajes, aunque a veces la extraño, pero no entiendo qué.

Hace una semana estaba justo subiéndome al uber para ir al aeropuerto aterrado, hoy estoy mucho más tranquilo y con mil historias nuevas.

A dormir y mañana por la noche: Ibiza.