Última noche en Madrid
22:22,
Terraza del Generator Madrid.
La terraza está bañada en luz naranja y noche azul de día, como de tardecita, es tardísimo pero la luz del día está por terminar.
Hoy es mi último día en Madrid. Una mezcla de tristeza y emoción.
Vengo regresando de Limbo, en donde tomé una foto con personas que me hicieron sentir como en casa, tal vez protegido, como hermanos pero no hermanos de amistad; hermanos de protección, un sentimiento raro para poderlo explicar. Me sentía seguro con ellos, como si es que tuviera algún problema ellos podrían ayudarme. Yo fui un cliente más. Tal vez uno que se abrió y los hizo reír y espero que haya dejado algo bonito en ellos.
Ángel es un tipo alto, de bigote, muy alegre y con puntadas que me hacían carcajearme. A él le regalé unos mixers y unos escarchadores. Me contó que el 16 es su cumpleaños y va a ir a una alberca y se iba a poner a preparar micheladas. En estos días me contó que le gusta mucho el box y sabía bastante de los boxeadores mexicanos. Su manera de gritar "¡No manches wey!" Cada vez que me le pedía una "sin" (cerveza tostada sin alcohol) me hacía reír. Le dije que me llamo Diego pero podía decirme Pancho, oportunidad que no desaprovechó y lo gritaba con entusiasmo.
Jean es uno de los cocineros, es de República Dominicana. Aunque lo vi prácticamente todos los días, no platiqué mucho con él porque estaba atrás de la cocina. Hoy creo que por un descuido no abrió una de las ventilas y se empezó a ahumar todo el bar. Olía delicioso, estaba por irme a comer unos kebabs cuando pasó eso y entonces le pedí "dame de eso de lo que se te cayó, huele delicioso". Les dio mucha risa, pensaron que estaba bromeando pero les dije que era en serio y me mandó unos tacos como de cochinita, además del guiso, las tortillas estaban deliciosas.
Y ella es Ale… Ale es mi primer crush intercontinental. No podría describir su mirada profunda y penetrante con una sonrisa tan disimulada que es difícil de alcanzar a ver. A ella la conocí el miércoles cuando le pregunté que si me podía sentar en la parte de afuera. Me dijo que sí, y le pedí una cerveza sin alcohol. Me la llevó a la mesa junto con unas aceitunas y a los tres minutos decidí que era mejor estar adentro porque el calor estaba increíble, así que regresé a la entrada y me dijo que ya decía ella que qué hacía afuera.
Todos los días me senté en la barra en el mismo lugar, como a la altura de la caja, entonces la veía gritando órdenes, de vez en cuando riendo con una que otra señora más por gusto que por ganas y una que otra vez intercambiábamos palabras. Le di a probar escarchadores y le regalé un llaverito.
Los últimos dos días conocí a Cecilia, reservada, tranquila y muy atenta.
Limbo fue para mí más que un bar o un restaurante. Fue mi oficina, fue punto de encuentro para salidas con la gente que conocía, era mi base en los andares del centro de Madrid aún cuando ya no estuve hospedado en Bastardo. Era parada obligada si pasaba por ahí aunque fuera por dos cervezas sin.
Fue la primera despedida triste. Espero regresar pronto y verlos nuevamente.
lugares en los que estuve
- Ošljak, Croacia6 notas
- Ciudad de México5 notas
- Oświęcim, Polonia5 notas
- Zadar, Croacia5 notas
- Centro, España3 notas
- Stansted, Reino Unido2 notas
- Zemunik Donji, Croacia2 notas
- Eivissa, España2 notas
- Roma, Italia2 notas
- Sant Antoni de Portmany, España2 notas
- Stare Miasto, Polonia1 nota
- London, Reino Unido1 nota
- Eixample, España1 nota
- Ibiza, España1 nota
- Madrid1 nota
- Katowice, Polonia1 nota
- avión1 nota
- Brzezinka, Polonia1 nota
- Coyoacán, Ciudad de México1 nota
- CDMX1 nota
- Gelateria Eva, Zadar, Croacia1 nota
- Bastardo Hostel, Madrid1 nota
- Manises, España1 nota
- Bar cervecero1 nota
- Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas1 nota
- Quatre Carreres, España1 nota
- Morelia1 nota
- Ciudad de México, taxi al aeropuerto1 nota
- Sant Josep de sa Talaia, España1 nota
- Kali, Croacia1 nota
fotos
tags
todas las notas
- del-infierno-de-auschwitz-al-bar-del-hostal
- Desde el infierno de mi silencio
- Adiós Londres
- Cama abajo en Londres
- Aterrizaje en suelo británico
- Atardecer dorado en la plaza
- La avenida de los álamos
- La puerta que no debería existir
- Bajo el portal del horror
- El baile de los músicos
- Entre los alambres de la memoria
- Muro con historia
- Espera en la estación
- Combi aérea
- Pedazos de mí entre las piedras de Puntamika
- Piedra de mar al atardecer
- Cairns al atardecer
- Cartas en la calle
- Ventana al puerto de Kali
- Alcachofa en flor
- Cala mediterránea bajo los pinos
- El faro pequeño
- Llegada a Ošljak
- Quietud entre las olas
- Ruinas reclamadas por el verde
- Piratas, órganos y puestas de sol en Zadar
- Settimo senso frente al Adriático
- Aterrizaje en Croacia (y la señora del avión)
- Despedida de Roma
- Despedida silenciosa de la isla
- Todos los caminos llevan a Roma
- Dalt Vila desde abajo
- La cueva de los que ya no esperan
- Mantel de Ibiza
- Primer día en Ibiza
- Veinte minutos sobre el Mediterráneo
- Primer vuelo hacia el Mediterráneo
- Trenes veloces, anchoas y litera de abajo
- El deseo y la cuarta dimensión
- Primer amanecer a 9,000 km
- Gente nueva en los grupos
- Hora cero
- Día uno: check
- ya me instalé
- Touchdown en Madrid
- 23 horas para despegar
- V1
- Una semana para hacer las paces con el miedo
- Llaveritos viajeros y cena oaxaqueña
- Outfits veraniegos europeos
- Un punto en el mapa
- Nervios lejanos de ida
- Estuve aquí
- ¿Me ven? ¿Me oyen?
- Primera nota de prueba























